|
En Cartagena de Indias, Colombia, se reúnen 80 periodistas y políticos de la región andina, los días jueves y viernes 22 y 23 de febrero. El encuentro sirve para sintetizar una experiencia de diálogo entre ambos sectores, que buscan una mejor relación común.
El Instituto para la Democracia Multipartidaria, IMD, el Departamento Latinoamericano de Radio Nederland Wereldomroep, y la fundación holandesa para el desarrollo de las comunicaciones, FreeVoice, iniciaron a mediados del año pasado un ambicioso proyecto regional para intentar dar respuesta a las inquietudes planteadas por el informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, del año 2004, en el que se establece, después de una amplia investigación continental, que las relaciones entre los medios de comunicación y la política son deficientes. Esta constatación, ciertamente perjudicial para la democracia, requiere del esfuerzo conjunto para enfrentar de la mejor forma posible las dificultades existentes.
El primer encuentro regional andino tuvo lugar en Lima en agosto de 2006. En aquella ocasión se estableció la realización de encuentros nacionales para buscar el diagnóstico más preciso sobre las relaciones entre ambos grupos. Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Venezuela realizaron estas reuniones, en los pasados meses, y elaboraron documentos con variadas recomendaciones. El Instituto de Prensa Peruano (IPEX), coordinador para la región andina, presentará en Cartagena, junto con los coordinadores nacionales, un resumen por nación con las principales conclusiones. El coordinador general del proyecto, Álvaro Pinto, ha declarado a Radio Nederland que es el propósito de esta reunión elaborar la Declaración de Cartagena, en la que se plantearán las áreas más significativas de preocupación, tanto del sector político como de los medios de comunicación. Asimismo, los organizadores plantean la necesidad de crear las bases para que, en el futuro, existan tanto a nivel regional como nacional, instancias que hagan posible la continuación del diálogo.
Entre los temas recurrentes del diálogo figuran, entre otros, los siguientes. La propiedad de los medios, y especialmente la concentración en pocas manos de grandes cadenas nacionales y regionales, ha sido uno de los efectos económicos más visibles de la globalización.
La crisis de lo político, derivada de la reducción de la representatividad que los partidos tienen a nivel popular, las constantes denuncias de corrupción que comprometen a personas e instituciones y el cambio en las tendencias ideológicas de varios gobiernos de América Latina han sido temas latentes en las discusiones de los últimos meses.
Asimismo, se ha analizado la calidad de los medios de comunicación y de los profesionales que trabajan en ellos. Existe una suerte de evaluación ambivalente: por una parte, se aplaude a los medios que a través de la denuncia den a conocer las irregularidades que se producen en el poder, irregularidades que muchas veces alcanzan la categoría de delitos. También se aprecia el valiente papel de muchos periodistas que, incluso bajo amenazas, continúan su búsqueda profesional de la verdad. Sin embargo, con estas virtudes conviven ciertas limitaciones, como por ejemplo, el condicionamiento extremo del rating o la búsqueda de réditos económicos como primera prioridad. Ambas tendencias han transformado los medios en empresas generadoras de dividendos más que en medios con cierta responsabilidad social.
En el campo de las tensiones entre políticos y medios de comunicación se encuentran, entre otros temas, el de la pretensión política de controlar, intimidar o manipular a los medios de comunicación. Desde la otra esquina, la aspiración de los medios de dictar agendas a los gobiernos, de propiciar no pocas veces inquietud social con la grave consecuencia de revueltas populares que han terminado por destituir a gobiernos legítimamente elegidos.
Como se aprecia, es una agenda de vital importancia para el desarrollo democrático, y en consecuencia, de urgencia regional. Como siempre, dependerá de la voluntad de las partes el alcance de este empeño.
El próximo capítulo del proyecto se iniciará en Antigua, Guatemala, los días 17 y 18 de abril, para los países de América Central y el Caribe.
|